En muchas ocasiones utilizamos el elogio (refuerzo positivo) con la idea de reconocer y de esta forma aumentar determinado comportamiento en nuestros hijos. Sin embargo hay determinadas formas de elogiar que pueden tener un efecto contrario el esperado, por ejemplo: el elogio que utiliza una madre después de ver a su hijo recoger la habitación, ésta le comenta: qué organizado eres, eres un campeón... El niño puede imaginar: por qué me dice esto si sólo lo he hecho una vez… es que con hacerlo una vez ya soy organizado…


Los vocablos que evalúan: bonito, grande, genial, son más probables que pueden hacer sentir bien en algunos casos pero no le permiten al niño construir una imagen interna de lo que ha hecho bien.
Dicha imagen interna guarda una estrecha relación con la autoestima del niño y con su forma de percibirse, el siguiente link nos describe cómo podemos favorecer la autoestima infantil:
http://psicologosbonnet.wordpress.com/2011/01/11/224/
Por tanto, se recomienda el describir lo que se ve hacer, una vez hecho esto se le permite al niño que se exprese y describa cómo se siente. De esta forma estamos favoreciendo que el menor se elogie a sí mismo, que no dependa de nuestro juicio.
Saludos,
Héctor Peraza Díaz
www.psicologosbonnet.es