El TOC es un trastorno que se debe a multitud de factores: genéticos, ambientales, de personalidad. Diríamos que es un coctel de elementos que hacen que se desarrolle. Por tanto, es importante para la persona que lo padece comprenda el TOC. Si el afectado por TOC quiere ayudarse a sí misma una de las mejores cosas que puede hacer en lo que a terapia psicológica se refiere, es llevar a cabo un tratamiento cognitivo conductual basado principalmente en la terapia de exposición con prevención de respuesta. Por supuesto, que existen otras formas de abordaje terapéutico, pero esta es la que mejores resultados ofrece.

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psicólogos especialistas en terapia infantil y de adultos

Una de las cosas de las que se suelen quejar las personas con TOC es de no controlar los pensamientos intrusivos. Estos son pensamientos constantes sobre diversa índole que les abruman constantemente. Los mismos no pueden ser controlados, ahora bien, lo que sí las personas con TOC pueden controlar es lo que hacen con dichos pensamientos. El aprender a dejarlos estar, a convivir con ellos, es lo que más ayuda, ya que dichos pensamientos como mismo vienen se van. A veces sucede que mientras más se piensa en ellos más presentes están. La terapia de exposición con prevención de respuesta enseña estrategias para ello.
Las estrategias de evitación de las situaciones ansiosas hacen que los pensamientos obsesivos cobren más relevancia, por tanto, no se desarrollará ningún cambio positivo. Sin embargo, si se utilizan estrategias de aceptación de dichos pensamientos, con el paso del tiempo es más probable que estén menos presentes. Las pacientes para no pensar de forma obsesiva, para aliviar esa sensación desagradable que presentan, realizan compulsiones en forma de comportamientos o de acciones mentales, por ejemplo: evitando los lugares o situaciones que le crean ansiedad, preguntando a otras personas si hay algún peligro, buscando información, comprobando que todo está bien hecho (ejemplo: miran si se ha cerrado la puerta bien, o miran si se ha dejado el gas abierto), manteniendo todo muy organizado, repitiendo frases o realizando gestos rítmicos, tratando siempre de no pensar en las obsesiones…
Todas estas acciones alivian de manera temporal la angustia sentida, pero solo por poco tiempo, enseguida se vuelve al malestar inicial y hay que repetir la acción una y otra vez, siendo las acciones cada vez menos relajantes para la persona, por tanto, estas necesitan aumentar el número de veces o ampliar el repertorio de conductas y/o pensamientos obsesivos.
La pregunta que se debe hacer una persona con TOC es: ¿realmente estos rituales me ayudan?, ¿por qué no trato de aliviar la angustia de forma diferente?.
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Saludos,
Héctor
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