Ser completamente honestos con el niño/a
Acompañar a un niño en duelo significa ante todo NO APARTARLE
de la realidad que esta viviendo, con el pretexto de ahorrarle
sufrimiento. Aunque por razones de edad, no comprenda todavía
lo que es la perdida, es perfectamente sensible a la reacción y el
llanto de los adultos, a los cambios en la rutina de la casa, a la
ausencia de contacto físico con la persona ausente.
 
Animarle a Expresar lo que Siente
Aunque no siempre las expresen los niños viven emociones
intensas tras la pérdida de una persona amada. Si perciben que
estos sentimientos (Rabia, miedo, tristeza) son aceptados por su
familia, los expresaran más fácilmente, y esto les ayudará a vivir
de manera más adecuada la separación. Frases como “No llores”,
no estés triste”, “ tienes que ser valiente”, “ no esta bien enfadarse
así”, pueden cortar la libre expresión de emociones e impiden que
el niño se desahogue.
 
Los tres temores más frecuentes del niño :
�� ¿ Causé yo la pérdida o ausencia de mi padre?
�� ¿Me pasará esto a mi?
�� ¿Quién me va a cuidar?
 
Mantenerse Física y Emocionalmente cerca del niño
No es malo que los niños vean el dolor y la tristeza. No
tengamos miedo de Mostar los propios sentimientos cerca del
niño (Excepto manifestaciones violentas de rabia y dolor) cuando
le mostramos lo que sentimos, el niño nos percibe más cercanos,
y es más fácil que nos diga el también, lo que está pasando.
 
Saludos,
Héctor Peraza Díaz
www.psicologosbonnet.es