Según dicho modelo, la demanda de relaciones por parte de la pareja de la persona con disfunción eréctil, hace que el individuo reaccione muy negativamente. El proceso sería el siguiente: la demanda de ejecución por parte de la pareja haría que el paciente generara unas actitudes negativas hacia la relación con percepción de falta de control. El individuo estaría concentrado en las consecuencias de su imposibilidad para penetrar, lo que aumentaría su ansiedad, conllevando una pérdida o ausencia de erección y, por tanto, tendencia a la evitación sexual.
Por el contrario, aquellos pacientes con experiencias sexuales positivas, ante la demanda de relaciones sexuales por parte de la pareja, tienen expectativas de correcta erección, por tanto una predisposición positiva, tendrán la atención centrada en las sensaciones eróticas, una respuesta adecuada y como consecuencia tendencia al acercamiento.
FUENTE:
Alonso Arbiol, Itziar. (2004): “Actualizaciones en sexología clínica”. Universidad País Vasco.
Saludos,
Héctor Peraza Díaz
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