Muchas personas cuando tienen que comentar sus opiniones o puntos de vista no se ven capacitadas para ello, sienten un temor tan intenso que es imposible que lleven a cabo una conversación.
 
A nivel físico pueden presentar algunos de los siguientes signos: mareo, falta de aire, taquicardia, sudor, sofoco, temblor.
 
Al pensar de manera negativa en el hecho que nos produce ansiedad, en este caso tener que hablar en público, se produce una activación a nivel fisiológico que da lugar a una serie de respuestas por parte de nuestro cuerpo que son malinterpretadas por la mente. Por ejemplo: el mareo y la falta de aire son debidas a los efectos de la hiperventilación que provoca un aumento del oxígeno en sangre; las taquicardias aparecen debido a que cuando estamos en peligro, real o imaginario, el corazón trabaja con mayor fuerza y rapidez con el objetivo de enviar más sangre a las zonas implicadas en la reacción de alarma; el sudor y sofoco que se siente es debido al aumento de la temperatura en las zonas corporales, esto da lugar a la activación del sistema de enfriamiento natural, es decir, el sudor; y por último, los temblores se presentan debido a la tensión muscular excesiva.
 
Una vez que sabemos esto, en vez de huir de dichas sensaciones tenemos el camino alternativo de vivirlas y controlarlas. Las técnicas que mejor efectividad tienen dependen del individuo y de cómo este se relacione con las mismas. La respiración, relajación y parada de pensamiento son algunas de las muchas utilizadas para enfrentarnos a esas situaciones.
 
Saludos,
Héctor Peraza Díaz
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