El estrés generado tras una separación suele ser elevado, la mayoría de las personas experimentan elevados niveles de ansiedad y de sentimientos de culpa tras rupturas matrimoniales o separaciones.
Las rupturas sentimentales suelen ser consideradas como uno de los acontecimientos más estresantes en la vida, pueden llegar a ser más fuertes incluso que el estrés originado por la muerte de un ser querido.

Cuando nos disponemos a hacer un viaje largo en coche lo primero que hacemos es acudir a un mecánico para que le eche un vistazo al coche y así asegurarnos que todo irá bien; cuando la persona se dispone a vivir como adulto debería de estar preparada para sentir, experimentar y vivir acontecimientos de todo tipo, incluidos las separaciones sentimentales. Podemos hacer que las mismas sean bastante menos intensas si estamos preparados para ello.

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En el veranos he estado con un amigo conversando, él es también psicólogo y siempre que nos juntamos nos hundimos de lleno en todo lo que respecta a ideas con o sin sentido, algunas inteligentes y otras muy absurdas. Bueno pues esa tarde en tono de humor y distensión se me ocurrió la idea de enseñar a las personas a prepararse para los malos acontecimientos de la vida en concreto para el divorcio. Esto que a per se parece un disparate, dentro del contexto de la realidad que se vive actualmente, tiene lógica y es la siguiente: el Presidente del Instituto de Política Familiar de Madrid (IPF), Mariano Martínez Aedo, ha declarado que en ésta ciudad «se rompen tantos matrimonios como los que se producen en un año», pues cada 27 minutos un matrimonio termina en divorcio, según datos estadísticos de 2007.
Es decir, que la misma cantidad de personas que se casan sólo en la Comunidad de Madrid termina divorciándose, lo que nos hace plantearnos la frase que se utiliza en el ritual cristiano del matrimonio: “lo que Dios a unido que NO lo separe el hombre”.
Partiendo siempre del respeto a las creencias religiosos de cada uno, si inculcamos en las mentes de las personas que entidades como el matrimonio son para siempre, a la misma vez estamos creando sentimientos de indefensión, debido a que el que tiene que experimentar situaciones de separación que de por sí son dolorosas (que es la inmensa mayoría), tiene el legado añadido de fracaso, no de oportunidad de crecer y de experimentar esta vida tan llena de vivencias de todo tipo. Cambiando nuestra percepción de lo que es una relación nos acercaremos a mayores niveles de fortaleza a la hora de afrontar una ruptura.
Por tanto, trabajemos desde adultos en la aceptación de lo que nos ocurre e inculquemos en nuestros hijos una concepción del mundo lo más cercana posible a lo que sucede en la realidad. De esta forma nos ahorraremos el vernos como seres decadentes y con vidas sin sentido simplemente por vivir.
Saludos,
Héctor Peraza Díaz
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