La forma en cómo los padres educan a los hijos influye directamente en el desarrollo de determinadas pautas personológicas. El papel adoptado por los padres en la relación de educación da lugar al desarrollo de un comportamiento adecuado en el niño.
El ser firmes pero no rígidos, proyecta seguridad a los hijos. El no mostrarse inseguro ante los hijos, sino el proyectar normas claras de convivencia y desarrollo también ayuda.
A veces la inseguridad de los padres provoca excesiva rigidez, esto puede desarrollar una personalidad carente de voluntad propia, incapaz de decidir lo que le interesa en cada momento. El ser un padre dominante también afecta al desarrollo del niño debido a que se debilita la comunicación padre-hijo, aspecto importante en el desarrollo infantil.
Aún siendo muy difícil establecer algún patrón de comportamiento, el más aconsejable sería el estilo democrático, en el cual los padres permiten al niño expresarse emocionalmente, reconociendo sus opiniones y sus derechos.
Ahora bien, una vez que se hace esto, cuando se produce algún mal comportamiento estos padres demócratas saben cómo castigar de manera adecuada, describen lo que se hace y no tienden a generalizar, ni a implicar variables de tipo personológicas como a veces se hace: eres desorganizado, eres impuntual, eres…eres… Este tipo de comentario recriminatorio causa un daño enorme en la personalidad, el niño se dice a sí mismo: si YO SOY ASÍ, porque me lo dicen mis padres constantemente PARA QUÉ VOY A INTENTAR CAMBIAR.
Saludos,
Hector Peraza Díaz

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