¿Cómo afectará a la personalidad la crisis del coronavirus?

El siguiente artículo representa una reflexión sobre mi experiencia clínica, para nada es una evidencia concluyente ni nada por el estilo.

Es un hecho que las personas con esto del coronavirus estamos inmersos en una situación única, frustrante y desafiante, en la cual se supone que estamos depositando todas nuestras fuerzas para poder sobrevivir.

Según Theodore Millon, pionero en la investigación de la personalidad, concluye que la misma no se puede cambiar a no ser que vivamos un acontecimiento vital traumático (Colmes TH y Rahe (1967) de envergadura tal que nos haga transformar nuestra estructura personológica.

La pregunta es: ¿esto que estamos viviendo es un acontecimiento vital traumático? Como siempre dependerá de muchas variables personales y demás, pero de manera general una crisis de esta envergadura sí es bastante probable que propicie cambios en la personalidad. Por supuesto que habrá que tener en cuenta variables del tipo: duración del confinamiento, apoyos psicológicos recibidos, expectativas con relación a la recuperación… etc. Pero existe una alta probabilidad en caso de que esto se prolongue demasiado tiempo de que no volvamos a comportarnos de la misma forma en la que lo hacíamos antes. Pregunta lógica: ¿cuánto sería demasiado tiempo? Pues el suficiente para sentir un deterioro profundo de nuestro sistema vital y de nuestro estilo de vida actual que ponga en riesgo nuestra supervivencia, lo cual afloraría sentimientos negativos y la necesidad de cambio sería absoluta.

Nuestro sistema psicológico está muy acostumbrado al control de las situaciones presentes y futuras, nos preocupamos mucho por controlar todo lo que nos acontece y lo que está por suceder, con una enorme distorsión cognitiva como se puede comprobar con esto del coronavirus. Si no, cómo se puede entender, que con muchísima más preparación y medios de todo tipo que hace un siglo hemos incurrido en el mismo error de 1918. En ese momento brotó la llamada gripe española que se llevó por delante a 50.000.000 de personas en todo el mundo, tampoco las autoridades dieron importancia a lo que acontecía y se burlaban de la gripe llamándola por el apodo del “soldado de Nápoles” como una zarzuela popular de la época, ya que tanto la zarzuela como la gripe eran igual de “pegadizas”.

Millon (Millon y David, 1998) agrupó los prototipos de personalidad en cuatro grupos:

  1. Personalidades con dificultades para el placer: esquizoide, evitativo y depresivo.
  2. Personalidades con problemas interpersonales: dependiente, histriónico, narcisista, antisocial.
  3. Personalidades con conflictos intrapsíquicos: sádico, compulsivo, negativista, masoquista.
  4. Personalidades con déficit estructurales: esquizotípico, límite, paranoide, descompensado.

De los cuatro grupos anteriores el que más veo afectado por todo lo que se está aconteciendo es el tercero que habla de las personalidades con conflictos intrapsíquicos (sádico, compulsivo, negativista, masoquista). En ellos la variable control es muy importante, concretamente en el de tipo compulsivo/obsesivo

No consideraría que tras estos acontecimientos la variable control, muy vinculado al rasgo de personalidad obsesivo, disminuyese, pienso lo contrarío, la misma aumentará, incluso podría decir que sería de las que más se dispararía. Pregunta: ¿a qué se debería? Muy simple, a la necesidad a toda costa de evitar el riesgo presente y futuro. Esto tiene el aspecto negativo de la tensión con la que se vivirá, ya que viviremos en una sociedad donde es más probable que los individuos que la conformen estén más preocupados por los acontecimientos presentes y futuros. Eso traería consigo errores de exceso de control y distorsiones, el lado positivo sería que en los casos en los que se acierte  se evitarían muchos acontecimientos negativos. Como el chiste del la lápida del hipocondriaco: ¡se los dije…!

Pero, ¿puede hacer algo la persona que presenta esa personalidad o ese rasgo de personalidad o está condenada a vivir con más angustia? Por supuesto que puede hacer mucho, a continuación detallaré qué hacer:

  1. Evitar en la medida de lo posible el aislamiento social. Un rasgo que presentan las personas obsesivas o con rasgo de personalidad obsesiva es la tendencia a rumiar mucho los pensamientos, a pensar mucho en lo mismo y a aislarse. Por lo que se recomiendo interactuar. Desde luego que esa interacción tendría que estar bien gestionada, sino se incurriría en repetir una y otra vez lo que se teme sin control alguno. Sería comentar lo que se siente pero con límites, evitando caer en hablar de lo mismo una y otra vez.
  2. El tener una rutina, un horario que le haga a la persona mantener su mente ocupada la mayor parte del tiempo. Dicha rutina no se deberá de basar en rendir o en producir sino en mantenerse activo. Si se puede programar el día antes mucho mejor.
  3. El exponerse a lo que se teme. Una de los características de los obsesivos es el miedo a ciertos acontecimientos y por tanto la no exposición a los mismos, lo que hace que eviten cada vez más y más determinadas cosas. Se deberá de hacer lo contraría, de manera gradual y pausada pero lo contrario. Si se puede acompañar con ejercicios de relajación mucho mejor serán los resultados.

Para más información sobre dicho tema no duden en contactar con nosotros.

Saludos,

Héctor

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