Estudio realizado por investigadores afiliados de la UC Davis MIND Institute ha encontrado fuertes vínculos entre la diabetes y la obesidad materna y la probabilidad de tener un hijo con trastorno del espectro autista (TEA) u otro trastorno del desarrollo.
Dicho estudio, que investigó las relaciones entre las condiciones metabólicas maternas y el riesgo de trastornos del neurodesarrollo, encontró que las madres obesas tenían un 67 por ciento de más probabilidades de tener un niño con TEA que las madres de peso normal sin diabetes o hipertensión, y tenían más del doble de probabilidades de tener un niño con otro trastorno del desarrollo.
Las madres con diabetes tenían casi el 67 por ciento más de probabilidades de tener un niño con retrasos en el desarrollo. La proporción de madres con diabetes que tenían un niño con TEA fue mayor que en madres sanas, no alcanzando significación estadística.
El estudio también encontró que los hijos de madres diabéticas que tenían TEA tenían más discapacidad, tenían un mayor déficit en la comprensión del lenguaje, la comunicación y la producción de adaptación, que los niños con TEA nacidos de madres sanas.
Incluso los niños sin TEA nacidos de madres diabéticas mostraron alteraciones en la socialización, además de la comprensión del lenguaje y la producción, en comparación con los niños no-TEA de mujeres sanas.
Trastorno del espectro autista se caracteriza por deficiencias en la interacción social, déficits de comunicación y conductas repetitivas y, a menudo se acompaña de discapacidad intelectual. Se estima que 1 de cada 88 niños que nace hoy en día es diagnosticado con trastorno del espectro autista según las estadísticas publicadas recientemente por los Centros de EE.UU. para el Control y Prevención de Enfermedades. Se estima que 1 de cada 83 niños estadounidenses tiene otro trastorno del desarrollo, que incluye otros trastornos derivados de la discapacidad intelectual.
El estudio incluyó a 1.004 madre / hijo pares de orígenes diversos inscritos en los riesgos de la infancia de la genética del autismo y el Estudio de Medio Ambiente, la mayoría de ellos viven en el norte de California, con un pequeño subconjunto de estar en Los Ángeles. Los niños tenían entre 24 y 60 meses de edad. Había 517 niños que tenían TEA, 172 que tenían otros trastornos del desarrollo, pero no TEA; y 315 que se estaban desarrollando normalmente. Los participantes fueron reclutados entre enero de 2003 y junio de 2010.
Los investigadores obtuvieron datos demográficos y médicos de las madres y sus hijos utilizando el cuestionario del estudio CARGO exposición ambiental, una encuesta telefónica, los archivos de las participantes en el estudio de nacimientos y registros médicos. Las condiciones metabólicas primarias de interés fueron la diabetes tipo 2 o diabetes gestacional.
 
Saludos,
Héctor
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Psicólogos especialistas en terapia infantil y de adultos