Esta alteración de la percepción de los objetos fóbicos ha sido descubierta recientemente. En el estudio que comentaremos a continuación, a los participantes que presentaban aracnafobia se les pidió someterse a cinco encuentros con arañas vivas, luego se les pidió que proporcionaran las estimaciones del tamaño de las arañas. A partir de ahí se concluyó que cuanto más grande era el miedo experimentado mayor era la percepción de la araña temida.
En opinión de Michael Vasey, profesor de psicología de la Universidad Estatal de Ohio y autor del estudio: “si uno le tiene miedo a las arañas tiende a percibir a las mismas más grandes de lo que realmente son, esto puede alimentar al miedo y hacer que el mismo sea más difícil de superar”.
Actualmente se está tratando de entender por qué las fobias persisten para así poder elaborar tratamientos más eficaces para superarlas.
Este estudio ha sido publicado por el Journal of Anxiety Disorders, los investigadores reclutaron a 57 personas que presentaban fobia a las arañas, Vasey comenta en su estudio: «ya sabíamos que el miedo y la ansiedad alteran el pensamiento acerca de lo temido. Por ejemplo, el resultado temido se interpreta como más probable de lo que realmente es. Ahora bien, este estudio muestra que la percepción, también se ve alterada por el miedo. En este caso, la araña temida es vista como más grande. Y eso puede servir como un factor de mantenimiento para el miedo».
La terapia de aproximación sucesiva es un ejemplo de las terapias de exposición que se llevan a cabo para tratar las fobias. Aunque esta terapia se sabe que es eficaz, los científicos aún no entienden completamente por qué funciona.
Saludos,
Héctor Peraza Díaz
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