No es poco frecuente encontrar a personas que han sufrido un desengaño amoroso con posterior separación que experimentan sentimientos de ira, rabia, deseos de venganza  y odio hacia su expareja.
Según estudios recientes se ha concluido que el 80% de los hombres y más del 80% de las mujeres experimentan ira y rabia  después de la ruptura, según estos datos es muy normal el haber sentido o estar sintiéndolos.
Esto no significa que la persona se deba regocijar en dichos sentimientos. Es necesario aceptarlos pero no alimentarlos, si se hace se está enganchado a esa persona y no se avanza,  la expareja se mantiene presente en la vida de la persona como antes, lo único que en vez de sentir amor por la misma, se siente ira, rabia, dolor…
Las explicaciones que a veces se dan para justificar la ira y la rabia sobre el mal carácter o el mal temperamento carecen de peso, debido a que por muy temperamental que sea una persona tiene que aprender a controlar sus impulsos primarios.
Los siguientes consejos son para las personas que se encuentran en una situación similar y quisieran cambiarla:

  1. No luche contra sus sentimientos y emociones, más bien lo que tiene que hacer es aceptarlas, pero NO alimentarlas.
  2. Márquese metas y objetivos a lograr, puede ser que el terminar con la relación le haya hecho sentirse vacío o sin un rumbo a seguir, por tanto reinicie su vida con nuevos objetivos y proyectos.
  3. Racionalice las emociones y sentimientos que tenga, por ejemplo observando el lugar, momento, lo que piensa al respecto. Esto le ayudará a discernir lo real de lo no real.
  4. Evite comportarse de manera impulsiva, medite bien lo que va a hacer antes de actuar, de esta forma se ahorrará muchos dolores de cabeza.

Saludos,
Héctor
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